Receta para besar un pecho Suelta del fijador la dulce presa. Míralo con asombro... Calla y guarda tiempo prudente en asistir. Sí, tarda: predispónlo primero y embelesa. Mueve como serpiente la cabeza acercando distancia, media yarda o menos cada vez, víbora parda: próxima a mordisquear en la cereza. Pero no; no es así, no claves diente. Pasa los labios sin posar, detente y déjalo esperar. Crece y espúma- te, desespéralo, quema por dentro hasta que, erizo el pétalo del centro, puedas dar más y recibir la suma. César Ulises Masís
Aquí encontraras el mundo mas grande de poesía, poetas, recursos poéticos, cursos y libros